Retro análisis del juego de guerra Medal of Honor: Rising Sun aparecido en las consolas PlayStation 2, GameCube y Xbox de la mano de Electronic Arts.
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Medal of Honor: Rising Sun |
Nota: 71 |
Plataforma: GameCube, PS2 (analizado) y Xbox |
Artículos |
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Género: FPS |
Imágenes |
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Lanzamiento:
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Vídeos |
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Desarrollador: EA LA |
Trucos |
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Editor/Distribuidor: EA Games/Electronic Arts |
Saves |
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CÓMPRALO: |
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El hilo argumental de Medal of Honor: Rising Sun nos sitúa en plena Segunda Guerra Mundial, exáctamente en el año 1940 cuando el cabo Joseph Griffin es trasladado a la base naval de Ford Island, Pearl Harbor. Nuestro pobre protagonista no sabía a dónde le habían destinado, ya que pronto se encontraría, sin poder reaccionar, ante un feroz ataque por parte de los japoneses, quienes como sabéis, hicieron una buena matanza de soldados americanos (para los que no gusten de leer historia, tienen películas como Pearl Harbor). Tras subir a la cubierta del barco, el aún sorprendido Joseph deberá derribar cuantos más aviones japoneses pueda, para después continuar disparando, ésta vez mientras sus compañeros le transportan en un barco. El panorama será desolador: cadáveres flotando en el agua, barcos destrozados, gritos de dolor, aviones estrellándose con kamikazes dentro…, una imagen que muy pocos desearían ver en la realidad. Habiendo sobrevivido al desastre de Pearl Harbor, el héroe deberá continuar combatiendo, desplazándose con su compañía a lugares asiáticos como Singapur o Filipinas, donde podrá vengarse de lo ocurrido en su base naval.
JUGABILIDAD
Todo comienza de manera frenética, tras una introducción al momento bélico, el juego nos plantará en pleno barco, con las alarmas sonando y los aviones japoneses destrozando nuestras posesiones. Nuestro superior nos dará las órdenes, que lógicamente, recaerán en salir a cubierta, lugar donde, utilizando las armas disponibles, y una ración de buena puntería podríamos acabar con algún japonés. De todas maneras, no será sencillo llegar hasta la cubierta, antes deberemos atravesar pasillos con cadáveres, ayudar a los soldados en apuros (o no hacerlo, depende de vosotros), y observar como mueren en tiempo real algunos amigos. Por suerte, al llegar a cubierta nos despejaremos, aunque será para apuntar con nuestro fusil y disparar a los aviones japoneses, quienes no
detendrán el fuego hasta que logremos plantarles cara. Aún así, aquí no acabará el peligro, puesto que los nipones están bien entrenados, y lograrán tirarnos al agua, lugar del cual nos rescatarán para subirnos a una barca y allí, seguir disparando a los enemigos. Hasta la retirada de los japoneses no podremos respirar tranquilos, y es que intentarán, a toda costa, acabar con el resto de embarcaciones; por suerte, ahí estaremos nosotros para protegerlas.
Cuando hayamos olvidado el desastre de Pearl Harbor, nos encontraremos en la segunda misión, situada en Filipinas, donde escopeta en mano, deberemos arrasar con todo soldado japonés posible. Lamentablemente, el ritmo y pasión ofrecida por el juego comienza a bajar, sin lograr mantener el espíritu de la primera misión, donde sí podíamos sentirnos aterrorizados mientras los aviones disparaban contra nuestras fuerzas. De esta forma, a partir de este segundo nivel nos encontraremos ante un juego de primera persona sencillo, poco original, y previsible, en el cual nos limitaremos a seguir escenarios poco complejos con misiones de lo más habitual. Esto no quiere decir, por otro lado, que “Medal of Honor: Rising Sun” sea un mal juego, tan sólo le falta algo mas.
A la hora de jugar, las misiones no se hacen demasiado complicadas, mostrando caminos lineales (en su mayoría), enemigos con una inteligencia artificial realmente extraña, y un número de items destinado a recuperar vida muy alto. Todo esto quizá, reduce la estrategia con la cual se planta la acción (no debería ser todo ir directos a matar), pero también aporta un poco más de diversión si lo nuestro es pegar tiros sin pensar demasiado. Por desgracia, y aunque los soldados japoneses son, en ocasiones, un poco ingenuos (pasean a tu lado sin dispararte), hacen gala de una increíble resistencia, resistiendo varios cargadores en su pecho antes de caer al suelo. Tal resistencia puede resultar frustrante, ya que nos plantaremos delante de un enemigo disparando cargador tras cargador, y él, como si estuviera invadido por el espíritu de Musashi Miyamoto, continuará mirándonos atónito. Un tiro a la cabeza
tampoco será la solución, ya que en tal lugar también resistirán varios disparos (insólito), lo cual, sumado a la personalidad kamikaze de algunos nipones (irán corriendo hacia ti, como auténticas bestias), nos provocará más de un dolor de cabeza.
Si dejamos esta particularidad a un lado, nos encontramos ante escenarios plagados de objetos destinados a recuperar vida, detalle que, sumado a los items dejados por los enemigos caidos, nos ayudará a mantener la energía siempre estable. Otro cantar son las municiones, puesto que debido a la resistencia de algunos enemigos, nos veremos, en más de una ocasión, disparando con las armas secundarias (hay numerosas, variando a razón del nivel donde estemos). Por suerte para el jugador, en determinados lugares de los decorados podremos encontrar armamento especial, como torretas desde donde disparar a todos los japoneses que se pasen por delante nuestro. Esto, que podría haberse quedado como un elemento secundario para ciertos momentos, será aprovechado por todos los amantes de las matanzas, ya que al utilizarlas aparecerán decenas de japoneses dispuestos a ser eliminados por nuestras balas.
El catálogo de armas que encontraremos durante la partida será atractivo, destacando algunas tradicionales como la escopeta y la pistola, u otras menos tradicionales del estilo del bazooka, vital para causar grandes bajas en campo enemigo. Si bien la mayoría de armas cumplen con su propósito (rifle de francotirador con mira incluida), las granadas se presentan como el patito feo del producto, provocando numerosos problemas cuando hagamos uso de ellas.
Una de las principales virtudes de Medal of Honor: Rising Sun recayó en las opciones online, que permitieron en la época combatir a través de internet. Hasta ocho usuarios pudieron enfrentarse en multitud de escenarios, disfrutando de la posibilidad de utilizar la comunicación a través de voz.
GRÁFICOS
El apartado visual se presenta con gráficos y un desarrollo gráfico notable en Pearl Harbor, pero bajando de nivel en las siguientes misiones. La acción en los primeros momentos de juego es realmente apasionante, ofreciendo una imagen tal y como podemos imaginarla gracias a fotos, vídeos o películas. En los niveles posteriores atravesaremos decorados más tradicionales, con escasos elementos de interacción (algunas cajas), y texturas de poca calidad, provocando que, si nos acercamos a determinados objetos del escenario, veamos unos diseños muy poco trabajados. Con los personajes el tema mejora, presentando rasgos faciales más trabajados y animaciones nada despreciables, pero la ausencia de sangre y el escaso realismo a la hora de impactar las balas, nos dejarán algo fríos.
MÚSICA & SONIDO
El juego contó con un espléndido doblaje al español para los aliados. Por otro lado, los soldados nipones hablan en perfecto
japonés, manteniendo la credibilidad. En cuanto a efectos de sonido, estarán a la altura de anteriores entregas, reflejando los sonidos de los disparos o los gritos, todo ello diseñado con la intención de adentrarnos todavía más en el momento bélico. La música cumple con su cometido, aunque en general, se mantendrá en un segundo plano.
CONCLUSIÓN
A nivel técnico no consiguió sorprender, pero Medal of Honor: Rising Sun fue un buen FPS. Su historia en un sólo jugador, las opciones multijugador en modo offline, y el doblaje, ayudaron a que este producto fuera muy recomendable en la época.

28/11/03 |
11/11/03 |
04/12/03


















